No estuve físicamente en la entrega de las Banderas de Andalucía en Granada. Pero una muy buena amiga, cómplice de esas que entienden lo que algo significa antes incluso de que lo expliques, hizo una grabación en vivo para que pudiera estar presente y sentirlo.

Y lo sentí.

La pantalla no sustituye la atmósfera, pero cuando hay verdad al otro lado, la emoción atraviesa cualquier dispositivo. Escuché los nombres de las personas y colectivos reconocidos, vi los aplausos, percibí esa solemnidad que no es fría, sino compartida. Porque recibir la bandera no es recibir un símbolo estático: es abrazar el esfuerzo, el talento y el compromiso de quienes trabajan cada día por una Andalucía más justa, más creativa y más solidaria.

Mientras veía la ceremonia, pensé que las tierras no se construyen sólo con historia, sino con ejemplo. Con mujeres y hombres que sostienen lo común desde la cultura, la ciencia, la educación, la empresa o la acción social. El verdadero prestigio de una comunidad no está en su pasado glorioso, sino en su presente responsable.

No soy andaluza de nacimiento. Tampoco española. Y, sin embargo, pocas cosas me atraviesan tanto como escuchar el nombre de Graná pronunciado con orgullo. Ser hija adoptiva de esta ciudad es una forma de gratitud. No se hereda: se elige. Y yo elegí quedarme emocionalmente aquí, en esta mezcla de belleza y carácter, de memoria y desafío. Andalucía no es sólo una geografía. Es una forma de dignidad serena. Una mezcla de hospitalidad y carácter. Una creatividad que florece incluso en la adversidad. Y Granada, con su belleza indiscutible y su carácter indomable, es uno de sus latidos más intensos.

El broche final lo puso Juan Habichuela Nieto. Incluso a través de la grabación, su guitarra logró algo difícil: convertir el Himno de Andalucía en una emoción tangible. Hubo un momento breve, suspendido en el que la música parecía unir a todos en un mismo latido. Y comprendí que esta tierra es cultura viva, es memoria que respira, es corazón compartido.

A veces no hace falta estar en un lugar para pertenecer. Basta con sentirlo como propio.

Enhorabuena a todas y todos los premiados por llevar el nombre de Granada y de Andalucía con tanta dignidad. Porque cuando una comunidad reconoce a quienes la engrandecen, se engrandece también a sí misma.

Heidi Zahn
Presidenta Asociación Mujeres ODS | MODS